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Liturgia de la Palabra:

15/10/2018
Lunes de la vigesimoctava semana de Tiempo Ordinario. Santa Teresa de Jesús.

PRIMERA LECTURA
Lo llenará del espíritu de sabiduría y de inteligencia
Lectura del libro del Eclesiástico 15, 1-6

Así obra el que teme al Señor, el que observa la ley alcanza la sabiduría.

Ella le sale al encuentro como una madre y lo acoge como una joven esposa.

Lo alimenta con pan de inteligencia y le da a beber agua de sabiduría.

Si se apoya en ella, no vacilará, si se aferra a ella, no quedará defraudado.

Ella lo ensalzará sobre sus compañeros y en medio de la asamblea le abrirá la boca.

Lo llenará del espíritu de sabiduría y de inteligencia y lo revestirá con un vestido de gloria.

Encontrará gozo y corona de júbilo, y un hombre eterno recibirá en herencia.

Palabra de Dios.

 

SALMO RESPONSORIAL88, 2-3. 6-7. 8-9. 16-17. 18-19
R. Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré.

Cantaré eternamente las misericordias del Señor, 
anunciaré tu fidelidad por todas las edades. 
Porque dijiste: «La misericordia es un edificio eterno», 
más que el cielo has afianzado tu fidelidad. R.

El cielo proclama tus maravillas, Señor, 
y tu fidelidad, en la asamblea de los ángeles. 
¿Quién sobre las nubes se compara a Dios? 
¿Quién como el Señor entre los seres divinos? R.

Dios es temible en el consejo de los ángeles,
es grande y terrible para toda su corte. 
Señor de los ejércitos, ¿quién como tú? 
El poder y la fidelidad te rodean. R.

Dichoso el pueblo que sabe aclamarte: 
caminará, oh Señor, a la luz de tu rostro; 
tu nombre es su gozo cada día, 
tu justicia es su orgullo. R.

Porque tú eres su honor y su fuerza, 
y con tu favor realzas nuestro poder. 
Porque el Señor es nuestro escudo, 
y el Santo de Israel nuestro rey. R.

 

Aleluya Eclo 39, 10
R. Aleluya, aleluya, aleluya

Las naciones hablarán de su sabiduría, 
y la asamblea proclamará su alabanza. R.

 

EVANGELIO
Soy manso y humilde de corazón
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 11, 25-30

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:

«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.

Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

Palabra del Señor.

 

 
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