Segunda semana de Adviento
 
 

Vísperas del día:

22/11/2015
22 de noviembre de 2015, domingo de la semana XXXIV del Tiempo Ordinario. Jesucristo, Rey del Universo. Solemnidad.
Oración de la tarde (vísperas II)

Oraciones del día descargables en PDF aquí.

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO
Oh Príncipe absoluto de los siglos,
oh Jesucristo, Rey de las naciones:
te confesamos árbitro supremo
de las mentes y de los corazones.

Oh Jesucristo, Príncipe pacífico,
somete a los espíritus rebeldes,
y haz que encuentren
rumbo los perdidos,
y que en un solo aprisco se congreguen.

Para eso pendes de una cruz sangrienta
y abres en ella tus divinos brazos;
para eso muestras en tu pecho herido
tu ardiente corazón atravesado.

Glorificado seas, Jesucristo,
que repartes los cetros de la tierra;
y que contigo y con tu eterno Padre
glorificado el Espíritu sea. Amén.

Antífona 1:
Se sentará para siempre sobre el trono de David y sobre su reino. Aleluya.

SALMO 109: El Mesías, Rey y Sacerdote

Oráculo del Señor a mi Señor:
"siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies".
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

"Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora".

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
"Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec".

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso, levantará la cabeza.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1:
Se sentará para siempre sobre el trono de David y sobre su reino. Aleluya.

Antífona 2: Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad.

SALMO 144: Himno a la grandeza de Dios
Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.

Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.

Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza;
una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.

Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas;
encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas;

explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2
:
Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad.

Antífona 3:
En la capa y en el muslo lleva escrito un título; «Rey de reyes y Señor de señores.» A él corresponden la gloria y el poder por los siglos de los siglos.

CÁNTICO: Las bodas del cordero
Aleluya.
La salvación y la gloria
y el poder son de nuestro Dios,
porque sus juicios
son verdaderos y justos.

Aleluya.
Alabad al Señor,
sus siervos todos,
los que le teméis,
pequeños y grandes.

Aleluya.
Porque reina el Señor,
nuestro Dios, dueño de todo,
alegrémonos y gocemos
y démosle gracias.

Aleluya.
Llegó la boda del Cordero,
su esposa se ha embellecido.
Aleluya.

Antífona 3:
En la capa y en el muslo lleva escrito un título; «Rey de reyes y Señor de señores.» A él corresponden la gloria y el poder por los siglos de los siglos.

LECTURA BREVE:
(1Co 15,25-28)
Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte. Porque Dios ha sometido todo bajo sus pies. Pero, al decir que lo ha sometido todo, es evidente que excluye al que le ha sometido todo. Y, cuando todo esté sometido, entonces también el Hijo se someterá a Dios, al que se lo había sometido todo. Y así Dios lo será todo para todos.

RESPONSORIO BREVE:
V.
Tu trono, oh Dios, permanecerá para siempre.
R.
Tu trono, oh Dios, permanecerá para siempre.
V.
Cetro de rectitud es tu cetro real.
R. Permanecerá por siempre
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
Tu trono, oh Dios, permanecerá para siempre.

Antífona Magnificat:
«Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra,» dice el Señor.

 MAGNIFICAT:
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el todo poderoso ha hecho obras grandes en mí,
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia para siempre.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona Magnificat:
«Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra,» dice el Señor.

PRECES
Oremos, hermanos, a Cristo Rey, que es anterior a todo, y en quien todo se mantiene unido, y pidamos:
Venga a nosotros tu reino, Señor.
Cristo, rey y pastor nuestro, congrega a tus ovejas de entre los pueblos
—y apaciéntalas en ricos pastizales y en fértiles dehesas.
Guía y salvador nuestro, reúne a todos los hombres en un solo pueblo; cura a los enfermos, busca a los que se han perdido, guarda a los fuertes,
—llama a los alejados, recoge a los descarriados, alienta los desanimados.
Mira con piedad a los que no tienen techo donde cobijarse
—y haz que encuentren pronto el hogar que desean.
Juez eterno, cuando devuelvas a Dios Padre tu reino, ponnos a tu derecha,
—y haz que heredemos el reino preparado para nosotros desde la creación del mundo.
Heredero de las naciones, haz entrar a la humanidad, con todo lo bueno que tiene, en el reino de tu Iglesia, que el Padre ha puesto en tus manos,
—para que todos, unidos en el Espíritu Santo, te reconozcamos como nuestra cabeza.
Cristo, primogénito de entre los muertos y el primer resucitado de entre ellos,
—admite a los difuntos en la gloria de tu reino.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.

PADRE NUESTRO

ORACIÓN:
Dios todopoderoso y eterno, que quisiste fundar todas las cosas en tu Hijo muy amado, Rey del universo, haz que toda la creación, liberada de la esclavitud del pecado, sirva a tu majestad y te glorifique sin fin. Por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

 

 
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