Segunda semana de Adviento
 
 

Laudes del día:

25/04/2016
25 de abril de 2016, lunes de la V semana de Pascua. Del Común de los Apóstoles en tiempo pascual por San Marcos. (Fiesta).
Oración de la mañana (laudes)

Oraciones del día descargables en PDF aquí.

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO
Vosotros que escuchasteis la llamada
de viva voz que Cristo os dirigía,
abrid nuestro vivir y nuestra alma
al mensaje de amor que él nos envía.

Vosotros que invitados al banquete
gustasteis el sabor del nuevo vino,
llenad el vaso, del amor que ofrece,
al sediento de Dios en su camino.

Vosotros que tuvisteis tan grande suerte
de verle dar a muertos nueva vida,
no dejéis que el pecado y que la muerte
nos priven de la vida recibida.

Vosotros que lo visteis ya glorioso,
hecho Señor de gloria sempiterna,
haced que nuestro amor conozca el gozo
de vivir junto a él la vida eterna. Amén.

Antífona 1: Los santos evangelistas indagaron la sabiduría de sus predecesores y confirmaron su relato con oráculos de los profetas. Aleluya.

SALMO 62: El alma sedienta de Dios
Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Los santos evangelistas indagaron la sabiduría de sus predecesores y confirmaron su relato con oráculos de los profetas. Aleluya.

Antífona 2: Por la fe en la verdad, Dios nos llamó por medio del Evangelio, para que sea nuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Aleluya.

CÁNTICO: Toda la creación alabe al Señor
Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
  ensalzadlo con himnos por los siglos.
 
Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
  cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio bendecid al Señor;
  ejércitos del Señor, bendecid al Señor;
 
Sol y luna, bendecid al Señor;
  astros del cielo, bendecid al Señor;
 
Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
  vientos todos, bendecid al Señor;

Fuego  y calor, bendecid al Señor;
  fríos y heladas, bendecid al Señor;

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
  témpanos y hielos, bendecid al Señor;

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
  noche y día, bendecid al Señor;

Luz  y tinieblas, bendecid al Señor;
  rayos y nubes, bendecid al Señor;

Bendiga la tierra al Señor,
  ensálcelo con himnos por los siglos.
 
Montes y cumbres, bendecid al Señor;
  cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
 
Manantiales, bendecid al Señor;
  mares y ríos, bendecid al Señor;

 Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
   aves del cielo, bendecid al Señor;
 
Fieras y ganados, bendecid al Señor;
  ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
  bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
  siervos del Señor, bendecid al Señor;
 
Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
  santos y humildes de corazón, bendecid al Señor;

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor;
  ensalzadlo con himnos por los siglos.
 
Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
  ensalcémoslo con himnos por los siglos.
 
Bendito el señor en la bóveda del cielo,
  alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2: Por la fe en la verdad, Dios nos llamó por medio del Evangelio, para que sea nuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Aleluya.

Antífona 3: Muchos alabarán su inteligencia, que no perecerá jamás.

SALMO 149: Alegría de los santos
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3: Muchos alabarán su inteligencia, que no perecerá jamás.

LECTURA BREVE: (1Co 15, 1-2ª. 3-4)
Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando. Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras.

RESPONSORIO BREVE
V.
Contaron las alabanzas del Señor, y su poder. Aleluya, aleluya.
R. Contaron las alabanzas del Señor, y su poder. Aleluya, aleluya.
V. Y las maravillas que realizó.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
R. Contaron las alabanzas del Señor, y su poder. Aleluya, aleluya.

Antífona Benedictus: La gracia de Cristo ha constituido, a unos, evangelistas y a otros, doctores, y los ha enviado al pueblo creyente como ministros de la fe. Aleluya.

CÁNTICO DE ZACARÍAS
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que libres de temor,
arrancados de la mano de nuestros enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamaran Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas,
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona Benedictus: La gracia de Cristo ha constituido, a unos, evangelistas y a otros, doctores, y los ha enviado al pueblo creyente como ministros de la fe. Aleluya.

PRECES
Invoquemos a nuestro Salvador, que, al destruir la muerte, iluminó la vida por medio del Evangelio, y digámosle humildemente:
Confirma a tu Iglesia en la fe y la caridad.
Tu que, por medio de doctores santos eximios, has hecho resplandecer de modo admirable a tu Iglesia,
— haz que los cristianos se alegren siempre de ese resplandor.
Tú que, cuando los santos pastores te suplicaban, como Moisés, perdonaste los pecados del pueblo,
— santifica, por su intercesión, a tu Iglesia con una purificación continua.
Tú que, en medio de los fieles, consagraste a los santos pastores y, por tu Espíritu, los dirigiste,
— llena del Espíritu Santo a todos los que rigen a tu pueblo.
Tú que fuiste el lote y la heredad de los santos pastores,
— no permitas que ninguno de los que fueron adquiridos por tu sangre esté alejado de ti.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.

PADRE NUESTRO

ORACIÓN:
Señor, Dios nuestro, que enalteciste a tu evangelista san Marcos con el ministerio de la predicación evangélica, concédenos aprovechar de tal modo sus enseñanzas que sigamos siempre fielmente las huelas de Cristo. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

 

 
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