Tercera semana de Adviento
 
 

Laudes del día:

05/10/2015
5 de octubre de 2015, lunes de la semana XXVII del Tiempo Ordinario. Témporas de acción de gracias y de petición. (Feria mayor). Se celebrarán, al menos, el día 5, y se extenderán laudablemente a otros dos días de la misma semana, siempre que sea posible

Oraciones del día descargables en PDF aquí.
 

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO
Gracias, Señor, por esta agua que llega
del aire hasta los campos, hasta el bosque y el huerto;
gracias por tu palabra que riega este desierto
del alma, prometiendo las horas de la siega.

Gracias por tanta gracia, tanta cuidada entrega,
por el sol que calienta este corazón yerto;
gracias por estas flores primeras que han abierto
ojos de luz a tanta claridad honda y ciega.

Gracias porque te he visto latiendo en los bancales,
favoreciendo, urdiendo los tiernos esponsales
del verdor con la tierra, la rosa con la rama.

Gracias porque nos enseñas a ser en lo que era
al olvidar mis estiajes en esta primavera;
gracias porque es llegado el tiempo del que ama. Amén.


Antífona 1: Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza.

SALMO 50: Misericordia, Dios mío
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio resultarás inocente.
Mira, en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.


Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza.

Antífona 2: Con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.

CÁNTICO: Que los pueblos todos se conviertan al Señor
Es verdad: tú eres un Dios escondido,
el Dios de Israel, el Salvador.
Se avergüenzan y se sonrojan todos por igual,
se van avergonzados los fabricantes de ídolos;
mientras el Señor salva a Israel
con una salvación perpetua,
para que no se avergüencen ni se sonrojen nunca jamás.

Así dice el Señor, creador del cielo
-El es Dios-,
El modeló la tierra,
la fabricó y la afianzó;
no la creó vacía,
sino que la formó habitable:
"Yo soy el Señor, y no hay otro".

No te hablé a escondidas,
en un país tenebroso,
no dije a la estirpe de Jacob:
"buscadme en el vacío".

Yo soy el Señor que pronuncia sentencia
y declara lo que es justo.
Reuníos, venid, acercaos juntos,
supervivientes de las naciones.
No discurren los que llevan su ídolo de manera
y rezan a un dios que no puede salvar.

Declarad, aducid pruebas,
que deliberen juntos:
¿Quién anunció esto desde antiguo,
quién lo predijo desde entonces?
¿No fui yo, el Señor?
-No hay otro Dios fuera de mí-.

Yo soy un Dios justo y salvador,
y no hay ninguno más.
Volveos hacia mí para salvaros,
confines de la tierra,
pues yo soy Dios, y no hay otro.

Yo juro por mi nombre,
de mi boca sale una sentencia,
una palabra irrevocable:
"ante mí se doblará toda rodilla,
por mí jurará toda lengua";
dirán: "Sólo el Señor
tiene la justicia y el poder".

A El vendrán avergonzados
los que se enardecían contra él;
con el Señor triunfará y se gloriará
la estirpe de Israel.

 
Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2: Con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.

Antífona 3: Entrad por las puertas del Señor, dándole gracias y bendiciendo su nombre.

SALMO 99: Alegría de los que entran en el templo
Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores.

Sabed que el Señor es Dios:
que El nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:

"El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades".

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3:
Entrad por las puertas del Señor, dándole gracias y bendiciendo su nombre.

LECTURA BREVE:
(Si 50, 24-26)
Bendecid al Dios del universo, que ha hecho maravillas en la tierra, que cría al hombre desde el vientre materno y lo forma a su voluntad. Él os conceda un corazón sabio y que reine la paz entre vosotros, en Israel, por los siglos de los siglos. Que su misericordia sea fiel con nosotros, y en nuestros días nos rescate.

RESPONSORIO BREVE
V.
Dios nuestro, nosotros te damos gracias, alabando tu nombre glorioso.
R. Dios nuestro, nosotros te damos gracias, alabando tu nombre glorioso.
V. De ti viene la riqueza y la gloria.
R. Alabando tu nombre glorioso.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Dios nuestro, nosotros te damos gracias, alabando tu nombre glorioso.

Antífona Benedictus: Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.

CÁNTICO DE ZACARÍAS
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que libres de temor,
arrancados de la mano de nuestros enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamaran Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas,
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona Benedictus: Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.

PRECES
Demos gracias a Dios, que nos ha colmado de sus beneficios, y, pidiéndole que continúe haciendo prósperas las obras de nuestras manos, digámosle:
Escúchanos, Señor.
Concédenos, Señor, reemprender con ánimo nuestras tareas, para que, llegados al fin de nuestros trabajos,
— podamos darte gracias nuevamente.
Muéstranos tu rostro propicio y danos tu paz,
— para que, durante todo el año, sintamos cómo tu mano nos protege.
Danos tu sabiduría eterna, para que permanezca con nosotros
— y nos asista en nuestros trabajos durante todo el año.
Vela, Señor, sobre nuestros pensamientos, palabras y obras,
—a fin de que en este año obremos según te es grato.
Aparta de nuestros pecados tu vista
—y borra en nosotros toda culpa.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.

PADRE NUESTRO

ORACIÓN:
Padre de bondad, que, con amor y sabiduría, quisiste someter la tierra al dominio del hombre, para que de ella sacara su sustento y en ella contemplara tu grandeza y tu providencia, te damos gracias por los dones que de ti hemos recibido y te pedimos nos concedas emplearlos en alabanza tuya y en bien de nuestros hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

 

 
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