Segunda semana de Adviento
 
 

Laudes del día:

06/01/2016
6 de enero de 2016. Epifanía de nuestro Señor. (Solemnidad).
Oración de la mañana (laudes)

Oraciones del día descargables en PDF aquí.

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO
Reyes que venís por ellas,
no busquéis estrellas ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

Mirando sus luces bellas,
no sigáis la vuestra ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

Aquí parad, que aquí está
quien luz a los cielos da:
Dios es el puerto más cierto,
si habéis hallado puerto
no busquéis estrellas ya.

No busquéis la estrella ahora:
que su luz ha oscurecido
este Sol recién nacido
en esta Virgen Aurora.

Ya no hallaréis luz en ellas,
el Niño os alumbra ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

Aunque eclipsarse pretende,
no reparéis en su llanto,
porque nunca llueve tanto
como cuando el sol se enciende.

Aquellas lágrimas bellas
la estrella oscurecen ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas. Amén.


Antífona 1:
Los magos, abriendo sus cofres, ofrecieron regalos al Señor; oro, incienso y mirra. Aleluya.

SALMO 62: El alma sedienta de Dios
Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1:
Los magos, abriendo sus cofres, ofrecieron regalos al Señor; oro, incienso y mirra. Aleluya.

Antífona 2:
Mares y ríos, bendecid al Señor; manantiales, ensalzad con himnos a nuestro Dios. Aleluya.

CÁNTICO: Toda la creación alabe al Señor
Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
 ensalzadlo con himnos por los siglos.
 
Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
 cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio bendecid al Señor;
 ejércitos del Señor, bendecid al Señor;
 
Sol y luna, bendecid al Señor;
 astros del cielo, bendecid al Señor;
 
Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
 vientos todos, bendecid al Señor;

Fuego y calor, bendecid al Señor;
 fríos y heladas, bendecid al Señor;

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
 témpanos y hielos, bendecid al Señor;

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
 noche y día, bendecid al Señor;

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
 rayos y nubes, bendecid al Señor;

Bendiga la tierra al Señor,
 ensálcelo con himnos por los siglos.
 
Montes y cumbres, bendecid al Señor;
 cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
 
Manantiales, bendecid al Señor;
 mares y ríos, bendecid al Señor;

 Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
 aves del cielo, bendecid al Señor;
 
Fieras y ganados, bendecid al Señor;
 ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
 bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
 siervos del Señor, bendecid al Señor;
 
Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
 santos y humildes de corazón, bendecid al Señor;

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor;
 ensalzadlo con himnos por los siglos.
 
Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
 ensalcémoslo con himnos por los siglos.
 
Bendito el señor en la bóveda del cielo,
 alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Antífona 2:
Mares y ríos, bendecid al Señor; manantiales, ensalzad con himnos a nuestro Dios. Aleluya.

Antífona 3:
Llega tu luz, Jerusalén, y la gloria del Señor amanece sobre ti; y caminarán los pueblos a tu luz. Aleluya.

SALMO 149: Alegría de los santos
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3:
Llega tu luz, Jerusalén, y la gloria del Señor amanece sobre ti; y caminarán los pueblos a tu luz. Aleluya.

LECTURA BREVE
(Is 52,7-10)
¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la Buena Nueva, que pregona la victoria, que dice a Sión: «Tu Dios es rey»! Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro, porque ven cara a cara al Señor, que vuelve a Sión. Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, que el Señor consuela su pueblo, rescata a Jerusalén; el Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios.

RESPONSORIO BREVE
V.
Se postrarán ante él todos los reyes.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
V. Todos los pueblos le servirán.
R. Todos los reyes.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
Se postrarán ante él todos los reyes.

Antífona Benedictus:
Hoy la Iglesia se ha unido a su celestial Esposo, porque, en el Jordán, Cristo la purifica de sus pecados; los magos acuden con regalos a las bodas del Rey, y los invitados se alegran por el agua convertida en vino. Aleluya.

CÁNTICO DE ZACARÍAS
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que libres de temor,
arrancados de la mano de nuestros enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamaran Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas,
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona Benedictus:
Hoy la Iglesia se ha unido a su celestial Esposo, porque, en el Jordán, Cristo la purifica de sus pecados; los magos acuden con regalos a las bodas del Rey, y los invitados se alegran por el agua convertida en vino. Aleluya.

PRECES
Veneremos a nuestro Salvador, adorado hoy por los magos, y aclamémosle con alegría, diciendo:
Luz de luz, ilumina nuestro día.
Oh Cristo, manifestado en la carne,
—santifícanos por la palabra de Dios y la oración.
Oh Cristo, justificado en el Espíritu,
—líbranos de todo error.
Oh Cristo, contemplado por los ángeles,
—danos a gustar ya en la tierra de los bienes de tu reino.
Oh Cristo, predicado a los paganos,
—ilumina el corazón de todos los hombres con la luz de tu Espíritu.
Oh Cristo, creído en el mundo,
—renueva la fe de cuantos creen en ti.
Oh Cristo, llevado a la gloria,
—enciende en nosotros el deseo de tu reino.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.

PADRE NUESTRO

ORACIÓN:
Señor, tú que en este día revelaste a tu Hijo unigénito a los pueblos gentiles, por medio de una estrella, concede a los que ya te conocemos por la fe poder contemplar un día, cara a cara, la hermosura infinita de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
 

 
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